Azotea
Parece que la azotea ha sido uno de los elementos del edificio en el que históricamente se ha hecho menos mantenimiento. Solamente se ha cambiado la tela asfáltica cuando ha sido imprescindible. Recientemente se ha mejorado la puerta de salida y las uniones entre los muros y el suelo, en las que al parecer se producían filtraciones.
Lo más urgente se ha acometido, pero hay aquí pendientes dos actuaciones:
– Muros. Afortunadamente la azotea tampoco cuenta con gran número de elementos a mantener por lo que parece razonablemente sencillo mejorar la conservación. Es necesario sanear algunas zonas de algunos muros: en algunas partes la masa está deteriorada y pueden producirse filtraciones. Además, conviene repasar la pintura en todos los muros, que presentan un evidente estado de suciedad.
– Aislamiento térmico. La azotea en la actualidad es una fuente de emisión de calor tanto para el edificio -en especial los pisos superiores- como para la ciudad. La causa es la negra masa de la tela asfáltica. Pero aislar no solamente tiene la ventaja de emitir menos calor. La tela asfáltica ahora mismo está expuesta directamente a las inclemencias del tiempo, en especial al sol directo. Eso evidentemente la deteriora y hace necesario cambiarla cada 15 o 20 años. Cubrirla con algún material aislante prolonga significativamente su duración.
Estamos pendientes de encontrar personal para pintar los muros y de informe del arquitecto sobre alternativas de aislamiento.
El objetivo es que la azotea esté complemente actualizada antes del verano de 2024.