Imagen. Carderera y Solano, Valentín, Portería del Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, Burgos. Museo Lázaro Galdiano Inventario 09091.

El pasado 19 de octubre caían más de 100 litros por metro cuadrado en Madrid. La ciudad batía sus registros históricos: nunca había llovido tanto en un solo día. En estas circunstancias el vicepresidente y encargado de instalaciones de la comunidad le pide al portero que le acompañe para comprobar que en la azotea del edificio todo funcionaba correctamente. El portero se negó a subir a la azotea porque llovía.

El portero ha explicado reiteradamente que él cree que está contratado para una serie de funciones concretas y determinadas. Todo lo que exceda de esas funciones hay que pagárselo aparte.

No entramos en si este esquema es correcto o no. Lo que importan son las implicaciones prácticas. Porque la pregunta es: ¿quién define exactamente cuáles son las funciones que el portero debe hacer o no hacer? Porque no hay un listado escrito en ninguna parte que diga concretamente lo que el portero hace. Entonces, ¿cómo se sabe si algo es función o no del portero? Hasta ahora, no hay respuesta. Generalmente si el portero cree que algo es función suya lo hace, y si no, pues no.

Pero naturalmente puede haber casos en los que los criterios del portero sobre cuáles son funciones del portero y los de los vecinos no sean coincidentes.

Tras las referidas lluvias apareció una gotera en una vivienda. Comentando este asunto en la junta informativa del pasado sábado, salió el tema de la conveniencia de que se vigile periódicamente el estado de la azotea. En muchos edificios existe la llamada ronda diaria, en la cual todos los días el portero recorre todo el edificio para asegurarse de que no hay problemas en ninguna parte. Pero en nuestro bloque parece que el portero entiende que no sería competencia suya ni esta ronda ni ninguna otra. Según la comunidad, sin embargo, la vigilancia de todo el inmueble sí es una función del portero.

La junta del sábado 21 de octubre de 2023 consensuó que quedara constancia de este tipo de situaciones. Y es lógico que así sea. Es problemático no resolver la indefinición funcional, como precisamente puso de manifiesto la existencia de la gotera. Si no se sabe quién es el competente para revisar periódicamente la azotea, el resultado es que nadie cree que esa actuación es cosa suya. Entonces, la azotea no se revisa. Y luego vienen las goteras. Con una revisión por ejemplo semanal se hubiera detectado que la membrana asfáltica de la azotea había vuelto a levantarse, a pesar de haber sido reparada muy recientemente. Y la nueva filtración de agua se hubiera evitado.

El esquema de portería basado en funciones evidentemente lleva a que sea fundamental aclarar tales funciones, que es precisamente lo que se trata de hacer. Y también, en este esquema, es necesario responder a una pregunta: ¿qué pasa cuando los criterios sobre las funciones del portero son distintos y el portero cree que no le compete algo que la comunidad considera que sí es responsabilidad suya?

El primer paso es documentar bien el asunto. Es decir, tiene que existir constancia escrita y expresa de cuál es el motivo de discrepancia. Una vez que el tema está debidamente descrito, se puede pedir informe o decisión a los que sean competentes en la materia. Pero siempre tiene que estar descrito. No se puede por ejemplo contactar con un sindicato y preguntar “el portero dice que, pero nosotros pensamos…”. Lógicamente, pedirían un papel, un documento que estudiar.

Por tanto, a partir de ahora en caso de discrepancia entre el contenido funcional de la portería se va a hacer lo siguiente. Se comunica de forma fehaciente (carta certificada, burofax…) al portero cuál es el criterio de la comunidad sobre el desempeño de una función concreta y determinada. El portero puede responder y expresar su propio criterio sobre el asunto. Después, tanto la comunidad como el portero pueden pedir los informes que crean oportunos o desarrollar las actuaciones que estimen convenientes. Por supuesto, es importante subrayar que no hay la menor conflictividad en esta forma de actuar. Este tipo de discrepancias son totalmente lógicas y normales. Lo esencial, como hemos comentado, es resolverlas y que las funciones estén claras.