Se ha detectado que han caído ladrillos en la fachada lateral del edificio, la que da al colegio. Que se haya observado, el fenómeno se produce solamente en algunos puntos concretos del sexto piso.

El 4 de febrero una empresa especializada estudia la pared desde el interior las viviendas de la planta 6, excepto en una letra en la que no se permite la entrada.

Se explica que la causa del desprendimiento de los ladrillos es causado por el agua de la lluvia. El agua discurre por ellos, penetra, y como tiende a expandirse cuando se enfría, los va separando de la fachada. Por eso el fenómeno no sucede en las plantas inferiores, ya que el tejadillo que sobresale entre las plantas 5 y 6 evita que resbale el agua por los ladrillos situados debajo de ese tejadillo.

Los ladrillos caen primero sobre una cornisa. Y luego caen al suelo, al callejón de entrada al garaje-nave que está debajo.

La cornisa tiene poca inclinación. Por eso suponemos que los ladrillos se quedan en ella cuando se desprenden de la fachada y caen al suelo cuando son arrastrados por la lluvia. De hecho, hasta ahora sólo se han detectado trozos de ladrillo en el suelo en días de lluvia.

Se están estudiando las soluciones. Por el momento parece conveniente al menos señalizar el riesgo, especialmente en los días de lluvia. Dado que el callejón es amplio, se puede entrar y salir manteniendo una distancia de varios metros con la fachada.