Ya se ha procedido a reparar la fachada de la que caían ladrillos.
También se han sellado las juntas de unión entre el suelo y los muros de la azotea, probable origen de humedades en algunos puntos. En la situación precedente había varios puntos en los que la cinta de unión entre suelo y muro se había deteriorado y entraba el agua:
No obstante, es evidente que la vertical del muro presenta cierta suciedad. Y hay trozos en los que ha caído la pintura aislante.
Parece necesario por lo tanto repasar y repintar completamente el muro que rodea la azotea.
Carlos y yo entendemos que esta tarea de retocar el muro la podría hacer Emiliano al amparo del actual Convenio Colectivo de Empleados de Fincas Urbanas de Madrid. En efecto establece el Convenio que el portero cuidará «de la conducción general de agua, bajantes y sumideros receptores de aguas pluviales en las terrazas, azoteas, patios, etcétera, de acceso por servicios comunales y que no entrañen peligrosidad». Un muro, entre otras cosas, es un elemento que sirve para conducir el agua. Esto parece claro porque, de hecho, si el muro no está impermeabilizado el agua va para un sitio y si está impermeabilizado va para otro. Por tanto, el muro conduce el agua. Y entonces parece que no hay problema en que Emiliano se ocupe de raspar y pintar el muro.
Por supuesto todo ello con la máxima seguridad. Tampoco hay ninguna prisa y pueden elegirse días frescos con horarios adecuados.
No obstante, si algún propietario no está de acuerdo y tiene otro criterio se ruega lo haga saber en el plazo de una semana, antes del 28 de junio.


